Isabel II en Sevilla: una visita corta, intensa, turística y flamenca

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Eran las doce menos cuarto de la mañana de 20 de octubre de 1988 cuando el avión de la Reina de Inglaterra tomaba tierra en el aeropuerto de San Pablo de Sevilla. El buen tiempo, no tan habitual en las islas británicas, permitió que la soberana disfrutara de un día luminoso y sin precipitaciones en la ciudad, comenzando así una «visita histórica» por parte de un Monarca inglés a la capital de Andalucía y a España. De hecho, tendríamos que retrotraernos hasta la década de los felices años 20 para notificar la visita de varios miembros de la Casa Real Británica a la ciudad de la Giralda: en abril de 1927 el príncipe de Gales, futuro Eduardo VIII, disfrutó de la primavera en Sevilla, acompañado precisamente de su hermano el príncipe Jorge de Inglaterra, a la sazón padre de Isabel II.

ABC de Sevilla lo recogía así en su portada del 20 de octubre, destacando por un lado, «las excelentes relaciones políticas» entre los Gobiernos de España y Reino Unido y por otro, «las excepcionalmente cordiales relaciones amistosas entre las Casa Reales de España y el Reino Unido».

Desconocemos si Su Majestad la Reina Isabel II del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte era conocedora de los encantos de Sevilla o si su padre el Rey le contó en algún momento los secretos de la ciudad que visitó en 1927. Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que, acompañada por su marido el duque de Edimburgo y los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, así como por un séquito de autoridades y empresarios de ambos países, la Reina británica empezaba una jornada relativamente corta en Sevilla. De hecho, su estancia no se prolongó más allá de las seis horas y media establecidas por un estricto programa, aunque bien le sirvieron para conocer los principales monumentos de la ciudad, como la Catedral y el Archivo de Indias, así como el Alcázar, donde se ofreció un almuerzo a todos los invitados.

Los Reyes de España y la Reina de Inglaterra junto al duque de Edimburgo atienen den las explicaciones de Manuel Olivencia y Emilio Cassinello sobre la futura Exposición Universal de Sevilla ABC

La visita tuvo un carácter eminentemente turístico. Don Juan Carlos y Doña Sofía, que habían llegado al mismo aeropuerto de San Pablo unos minutos antes en un Mystere de la Fuerza Aérea Española, recibían a la soberana y al duque de Edimburgo en una ceremonia a la que también asistieron el presidente de la Junta de Andalucía, José Rodríguez de la Borbolla; el alcalde de Sevilla, Manuel del Valle; el presidente del Parlamento andaluz, José Antonio Marín, y el delegado del Gobierno en Andalucía, Alfonso Garrido.

Sin tiempo que perder, la comitiva se dirigió al centro de la ciudad donde desde horas antes ya esperaban a los Soberanos centenares de sevillanos que, llevados por el entusiasmo, no pararon de vitorear a los Monarcas. Accedieron por la puerta de San Cristóbal a la Catedral, donde los recibió el arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, y el catedrático de Filología Inglesa les explicó los pormenores del retablo del Altar Mayor de la seo hispalense, donde también contemplaron a la Virgen de los Reyes y la tumba del Rey San Fernando, de la que Isabel II era descendiente directa, en la Capilla Real.

A continuación se dirigieron al Archivo de Indias, donde firmaron en el libro de honor y contemplaron una maqueta de la Exposición Universal de Sevilla. Tanto el comisario de la Expo, Manuel Olivencia, como el presidente de la Sociedad Estatal, Emilio Cassinello, explicaron a la Soberana el futuro proyecto que cambiaría para siempre a la ciudad.

Portada de ABC de Sevilla del viernes 21 de octubre de 1988, que recoge la salida de la Reina de Inglaterra junto a Don Juan Carlos de la Catedral de Sevilla

El patio de la Montería del Real Alcázar albergó la recepción de la Corporación Municipal en pleno y bajo mazas a la Reina de Inglaterra. El alcalde Manuel del Valle, acompañado por todos los concejales, le entregó, entre otros presentes, una reproducción de las llaves de la ciudad, así como un pergamino artístico con el árbol genealógico de su ascendencia castellana.

En el salón Gótico del Alcázar, el palacio real en uso más antiguo de Europa, se ofreció un almuerzo para más de 90 invitados, y a continuación, disfrutaron de un espectáculo flamenco a cargo del ballet español infantil y juvenil ‘Albarizuela’ en el patio de las Doncellas. El Rey Don Juan Carlos fue el encargado de explicarle a la Reina Isabel los distintos pases del baile flamenco. La Reina se dejó llevar en algunos momentos por la emoción del espectáculo, tal como se puede apreciar en algunas fotografías publicadas, dejando a un lado la tradicional flema británica.

La Reina y las naranjas del Alcázar

A buen seguro, la Reina de Inglaterra habrá disfrutado en más de una ocasión, bien en el desayuno o a la hora del té con unos ‘scones’, de la confitura de naranja amarga elaborada con la pulpa de los frutos de los naranjos del Real Alcázar de Sevilla. Una tradición que se remonta a la boda del Rey Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battemberg, enlace que consolidó las buenas relaciones entre las dos monarquías europeas. Cada año, se le envían las naranjas a través del cónsul británico en Sevilla y del embajador en Madrid al Palacio de Buckingham donde la mermelada se elabora de forma casera. De hecho, y tal como recogía en un reportaje de ABC de Sevilla la periodista Mercedes Benítez, la identificación de la naranja amarga con la ciudad es tal que el fruto en los países anglófonos es conocido como Seville orange.

Sin tiempo para más, terminaba así esta visita histórica, corta aunque intensa, en la que la monarca inglesa mostró, junto a su marido, su entusiasmo por los monumentos de la ciudad y su extraordinario patrimonio artístico, llevándose consigo el cariño de los sevillanos que acudieron al Centro histórico para ser testigos de un acontecimiento que nunca más volvería a repetirse. Sevilla, por su parte, reafirmaba su carácter americanista y su condición de puerta del Nuevo Mundo de cara a la futura Exposición Universal, a la que Don Juan Carlos invitó personalmente a la Reina inglesa.

Tras el fallecimiento de Isabel II, su primogénito Carlos se convierte automáticamente en Rey de Inglaterra, quien siendo Príncipe de Gales ya visitó la ciudad de Sevilla de manera oficial en tres ocasiones: en 1992 y junto a Lady Di, con ocasión de la Expo92; tres años después, para asistir a la boda de la Infanta Elena con Jaime de Marichalar, y ya en 2011, con su actual esposa, Camilla de Cornualles.

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